Una conexión lenta no siempre significa que tengas que cambiar de operador. El problema puede estar en el Wi-Fi, el router, el equipo o la propia línea.
1. Comprueba la velocidad real
Haz una prueba con un equipo conectado por cable si es posible y compárala con la velocidad contratada.
2. Revisa el Wi-Fi
La distancia, paredes, interferencias y saturación pueden reducir mucho el rendimiento inalámbrico.
3. Reinicia y revisa el router
Comprueba conexiones, luces de estado y si otros dispositivos presentan el mismo problema.
4. Comprueba tu ordenador
Si solo un equipo va lento, revisa procesos, malware, controladores y estado del almacenamiento.
5. Cuando el problema es de red
Si varios dispositivos tienen la misma incidencia, puede ser necesario revisar router, cableado, cobertura o configuración.
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